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Candice Seenyen

Antes creía que la felicidad en la maternidad dependía de hacerlo todo perfecto: mantener a todos tranquilos, felices y cuidados mientras sostenía una carrera exitosa. Por fuera parecía que lo tenía todo, pero por dentro estaba agotada y desconectada de mí misma. Descubrir la Crianza Consciente lo cambió todo. Aprendí a guiar con compasión en lugar de control y hoy acompaño

a madres ambiciosas a encontrar calma,

conexión y verdadera alegría en la maternidad

sin perderse a sí mismas.

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La historia

Durante años creí que la felicidad en la maternidad significaba hacerlo todo a la perfección: mantener a todos tranquilos, felices y cuidados, seguir las últimas tendencias de crianza y, al mismo tiempo, sostener una carrera exigente. Por fuera parecía que lo tenía todo bajo control: un puesto exitoso en una gran empresa tecnológica y unos maravillosos hijos gemelos. Por dentro, estaba agotada, ansiosa y llena de arrepentimiento por las deTodo cambió cuando descubrí la Crianza Consciente. No como otro conjunto de estrategias, sino como una forma de mirarme a mí misma y a mi familia con compasión. Empecé a entender que los momentos que antes veía como “fracasos” eran, en realidad, invitaciones: a reparar, a crecer y a criar desde la conciencia en lugar de la supervivencia. Esa transformación lo cambió todo: mi relación con mis hijos, mi sentido de identidad y mi comprensión de lo que realmente significa la seguridad emocional.

Ya no hay vuelta atrás. Hoy acompaño a madres ambiciosas que lideran en el trabajo

y en casa a encontrar calma, conexión y verdadera felicidad en la maternidad,

sin perderse a sí mismas en el proceso.

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